
¡¡MUCHA MIERDA!!
Mensaje de Augusto Boal para el Día Mundial del Teatro (27 de Marzo de 2009)
Todas las sociedades humanas son espectaculares en su vida cotidiana y producen espectáculos en momentos especiales. Son espectaculares como forma de organización social y producen espectáculos como este que ustedes han venido a ver.
Aunque inconscientemente, las relaciones humanas se estructuran de forma teatral: el uso del espacio, el lenguaje del cuerpo, la elección de las palabras y la modulación de las voces, la confrontación de ideas y pasiones, todo lo que hacemos en el escenario lo hacemos siempre en nuestras vidas: ¡nosotros somos teatro!
No sólo las bodas y los funerales son espectáculos, también los rituales cotidianos que, por su familiaridad, no nos llegan a la consciencia. No sólo pompas, sino también el café de la mañana y los buenos días, los tímidos enamoramientos, los grandes conflictos pasionales, una sesión del Senado o una reunión diplomática; todo es teatro.
Una de las principales funciones de nuestro arte es hacer conscientes esos espectáculos de la vida diaria donde los actores son los propios espectadores y el escenario es la platea y la platea, escenario. Somos todos artistas: haciendo teatro, aprendemos a ver aquello que resalta a los ojos, pero que somos incapaces de ver al estar tan habituados a mirarlo. Lo que nos es familiar se convierte en invisible: hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra vida cotidiana.
En septiembre del año pasado fuimos sorprendidos por una revelación teatral: nosotros pensábamos que vivíamos en un mundo seguro, a pesar de las guerras, genocidios, hecatombes y torturas que estaban acaeciendo, sí, pero lejos de nosotros, en países distantes y salvajes. Nosotros que vivíamos seguros con nuestro dinero guardado en un banco respetable o en las manos de un honesto corredor de Bolsa, fuimos informados de que ese dinero no existía, era virtual, fea ficción de algunos economistas que no eran ficción, ni eran seguros, ni respetables. No pasaba de ser mal teatro con triste enredo, donde pocos ganaban mucho y muchos perdían todo. Políticos de los países ricos se encerraban en reuniones secretas y de ahí salían con soluciones mágicas. Nosotros, las víctimas de sus decisiones, continuábamos de espectadores sentados en la última fila de las gradas.
Veinte años atrás, yo dirigí Fedra de Racine, en Río de Janeiro. El escenario era pobre: en el suelo, pieles de vaca, alrededor, bambúes. Antes de comenzar el espectáculo, les decía a mis actores: “Ahora acaba la ficción que hacemos en el día a día. Cuando crucemos esos bambúes, allá en el escenario, ninguno de vosotros tiene el derecho de mentir. El Teatro es la Verdad Escondida.”
Viendo el mundo, además de las apariencias, vemos a opresores y oprimidos en todas las sociedades, etnias, géneros, clases y castas, vemos el mundo injusto y cruel. Tenemos la obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y en la vida.
Asistan al espectáculo que va a comenzar; después, en sus casas con sus amigos, hagan sus obras ustedes mismos y vean lo que jamás pudieron ver: aquello que salta a nuestros ojos. El teatro no puede ser solamente un evento, ¡es forma de vida!
Actores somos todos nosotros, el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma!
Augusto Boal (Río de Janeiro, Brasil, 1931). Dramaturgo, escritor y director de teatro brasileño, es conocido por el desarrollo del Teatro del Oprimido, método y formulación teórica de un teatro democrático, del pueblo. Es Candidato al Premio Nóbel de la Paz para el 2008.
Y yo, que me sumo y suscribo lo anterior, adjunto mi comentario hoy , DIA INTERNACIONAL DEL TEATRO 2009, ahí va:
Qué sería de las civilizaciones sin la huella de comediantes, artesanos y poetas en general, verdaderos héroes a la sombra de sociedades y cambios. Arrancando sonrisas y lágrimas, menosprecios y admiración, odio y amores imposibles. Recreando la vida misma en clave de drama o humor, recordándonos que al bajar del escenario todos formamos parte de la obra o del público.
Larga vida al Teatro pues.

Que en esta vida todo es más falso que un billete de 15 Euros.... Más te vale ponerte la máscara o cubrir tu rostro bajo una espesa capa de maquillaje.
ResponderEliminarTodo el mundo interpreta, actúa, trata de ser alguien que no es, el que los demás esperan que sea. Los más precavidos llevan hasta coraza para no dejar a la intemperie ni el más leve de sus rasgos.
Solo cuatro pobres ilusos vamos por ahí exponiéndonos a todo, ofreciendo nuestra sonrisa sin pintar, tendiendo nuestra mano sin guante, nuestra amistad sin interés y nuestro corazón sin reservas, y aun así hacemos teatro. Aguantamos situaciones, no hablamos más, no juzgamos… por no hacer daño a la gente que queremos,en fin,puro teatro. Y así nos luce el pelo.
No podemos evitar ser como somos.
Marisa, permíteme que firme debajo de todo lo que has dicho en tu comentario. Aunque viendo la fecha del mismo me da que a lo mejor ya te has pasado al lado oscuro... Un saludo
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